Semana Tres: Los Más Destacado del Capitolio/ Week Three: Highlights of the Hill

Una oficina llena de sonrisas, apretones de manos y un escritorio con una computadora me dieron la bienvenida en mi primer día de trabajo en el Capitolio. Después de presentarme con todos mis compañeros en la oficina, se me instruyó en las tareas que desempeñaría en la oficina. Nada podía salir mal. Si algún error cometía, siempre podía decir “es mi primer día” y como por arte de magia, mi error desaparecía y las sonrisas regresaban. Para mi sorpresa, esa excusa sólo me sirvió un día. A la mañana siguiente me topé con una dificultad para la cual no me había preparado. El estrés, el atender llamadas de constituyentes enojados y el descifrar terminología legislativa desconocida para mí, fueron los mayores retos que enfrenté esa primer semana. Sin embargo, recordé que no estaba solo. Mis compañeros del instituto, quienes atravesaban por retos similares, me sirvieron como apoyo para aclimatarme a este nuevo ambiente. Por supuesto, los ánimos que mis seres queridos me enviaban desde casa también me ayudaron mucho. Todo ese apoyo me ayudó a ver las cosas desde otro ángulo y cambiar mi actitud ante este nuevo reto. De esa forma, ayudé como traductor en una junta con el Departamento de Agricultura con autoridades mexicanas, traduje los comunicados de prensa del congresista al español, administré tours en el Capitolio en español para constituyentes y asistí a sesiones informativas en el Congreso. Me gusta mi trabajo y las oportunidades disponibles en el Congreso.

 

An office full of smiles, handshakes and a desk with a computer welcomed me on my first day working on Capitol Hill. After introducing myself to the rest of the staff, my supervisor showed me what my duties would be in the office. Nothing could go wrong. If I ever made a mistake, I could always say “it’s my first day” and all the smiles would come back. Unfortunately, that excuse just worked one day. On the next day, I encountered a challenge that I wasn’t ready to face. The stress, answering phone calls of angry constituents and deciphering legislative terminology unknown for me, were the biggest challenges I faced on my first week. Nonetheless, I remembered that I wasn’t alone. My CHCI roommates, who also encountered similar challenges, supported me to acclimate to this new environment. Of course, all the good vibes from my loved ones sent me from home also helped me to see things from another angle and to change my attitude toward this new challenge. As a result, I helped as a translator in a meeting between the Department of Agriculture and Mexican authorities, I translated press releases from my congressman to Spanish, administered tours of the Capitol in Spanish to constituents and attended congressional briefings. I love my job and the opportunities available on the Hill.

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