Week Seven: Reflections of the CHCI Experience / Semana Siete: Reflexiones de la Experiencia CHCI

I remember the day I said goodbye to my family in San Antonio Airport at 5am with no idea of what to expect. On the flight from Chicago, I randomly met the person who would be one of my roommates and who later became one of my best friends. I met my other two roommates once I got to my apartment: one from the Bronx and the other one from Puerto Rico. I learned with my roommates how to cook fried plantains, how to bend my ties and to understand the lyrics of reggueton songs. I was welcomed with open arms in my office. I worked alongside seven interns, most of them from Laredo, who taught me from how to prepare coffee to how to get to the Library of Congress for the underground tunnels. My boss, the Congressman, greeted me all the time and made sure I was learning. As part of my intern duties, I helped translate press releases, editorials, attended press conferences, congressional briefings and hearings, and helped as an interpreter at a meeting between the Department of Agriculture with Mexican authorities. Since few people in Congress know how to write in Spanish correctly, they constantly sent me from my office to help other legislative offices to translate documents. I was even able to translate a document for the Speaker of the House, Nancy Pelosi. In addition, I had the opportunity to go to the nomination hearing of Elena Kagan to be a Justice of the Supreme Court, administer Capitol tours, enter to the courtroom of the Supreme Court, attend a Senate hearing, enter to the gallery of the House of Representatives, attend a reception at the Inter-American Development Bank and … to close with a flourish ... go to the White House offices. To make things better, at the end of my internship on the Hill, the Congressman offered me to help him in the campaign for re-election back in the district. I go back home more than satisfied. I return with enthusiasm, with joy and with an eye focused in the future; a future with many opportunities, many doors, many options from where to choose from. I return with contacts, I return with friends, but above all, I return with enthusiasm to share my experience with my community. I return to encourage young people not only dream, but to plan. Not only to plan, but to act. Not only to act, but to apply.

 

Recuerdo el día en que me despedí de mi familia en el aeropuerto de San Antonio a las 5am sin ninguna idea de lo que me esperaba. En el vuelo de Chicago repentinamente conocí a quien seria uno de mis compañeros de cuarto y quien se convertiría en uno de mis mejores amigos. Al llegar al mi departamento conocí a mis otros dos compañeros de cuarto: uno del Bronx y el otro de Puerto Rico. Con mis compañeros aprendí a cocinar plátano frito, cómo doblar mis corbatas y a entender las canciones de reggueton. En mi oficina me recibieron con los brazos abiertos. Trabaje a lado de siete internos, su mayoría de Laredo, que me enseñaron desde como hacer café hasta como llegar a la Librería del Congreso por los túneles subterráneos. Mi jefe, el Congresista, siempre me saludaba y todo el tiempo se aseguraba que estuviera aprendiendo. Como parte de mis practicas, ayude a traducir comunicados de prensa, editoriales, asistir a conferencias de prensa, entrar a sesiones informativas en el Congreso y ayudar como interprete en una junta entre el Departamento de Agricultura con autoridades mexicanas. Como en el Congreso pocas personas saben escribir en español correctamente, constantemente me mandaban a ayudar a otras oficinas legislativas para traducir documentos. Inclusive pude traducir un documento para la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Además, tuve la oportunidad de ir a la nominación de Elena Kagan para ser jueza de la Suprema Corte, administrar tours en el Capitolio, entrar al tribunal de la Suprema Corte de Justicia, asistir a una sesión del Senado, ingresar a la Cámara de Representantes, asistir a una recepción en el Banco Inter-Americano de Desarrollo y para cerrar con broche de oro... ir a las oficinas de la Casa Blanca. Por si fuera poco, a final de mis practicas en el Congreso, el Congresista me ofreció ayudarle en la campana de reelección en el distrito. Regreso a casa más que satisfecho. Regreso con entusiasmo, con alegría y con la vista puesta en el futuro. Un futuro amplio y con muchas oportunidades, muchas puertas, muchas opciones de donde elegir. Regreso con contactos, regreso con amigos, pero sobretodo, regreso con el entusiasmo de compartir mi experiencia con mi comunidad. Y regreso con ánimo para alentar a los jóvenes a no solo soñar pero planear. No solo planear, sino actuar. Y no solo actuar pero aplicar.

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